Volver al Inicio

La oportunidad de oro que no debemos desperdiciar

En los días más recientes han sucedido una serie de eventos relacionados con la próxima elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a los que como Fundación DTJ le hemos dado el debido seguimiento. Se contó con la presencia de la Vicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Relatora para El Salvador, agregar el nombre quien dictó su ponencia sobre los estándares interamericanos en materia de elección de altas cortes. Este tema que se avecina para 2018, de la Sala de lo Constitucional, es determinante para el futuro de nuestra patria pues como señala la famosa frase la "Justicia es la guardiana de la libertad". 

No hay democracia real sin un sistema efectivo de frenos y contrapesos. Dentro de este, los tribunales de justicia tienen un rol esencial y en 2018 debe renovarse un tercio de la cúpula del Órgano Judicial, con la particularidad de que en esa oportunidad, 4 de los 5 magistrados que se elegirán formarán parte de la Sala de lo Constitucional: es decir, integrarán nuestro tribunal constitucional. 

Durante años hemos trabajado en la divulgación de ideas para subrayar la importancia de las instituciones pero en forma concreta podemos identificar que la calidad de las instituciones está influenciada por la calidad de las personas que las dirigen por lo que se requiere de jueces independientes, íntegros y competentes, que resuelvan los casos basados en la Constituciónón y en la ley, libres de todo tipo de interferencia indebida. Por eso como Fundación DTJ consideramos que debe haber una identificación clara del perfil del magistrado, aplicar un baremo para poder identificar en forma concreta porque se escoge un candidato sobre otro y depurar los listados que provengan de la FEDAES y el CNJ. 

Los candidatos a magistrados también deberán contar un temperamento judicial capaz de no dejarse influir por ataques. A la Sala actual se le han dado una serie de ataques como lo expresado por el Presidente de la República durante su programa sabatino, expresando que tiene a sus integrantes "en la mira". Esta situación nos llena de preocupación pues tal como lo establece la Carta Democrática Interamericana: dentro de una democracia representativa la separación e independencia de los poderes políticos es uno de sus elementos indispensables. 

El mecanismo de elección de magistrados en el país fue uno de los logros de la firma de los Acuerdos de Paz e involucra a varios responsables de este proceso: los abogados de la República que acuden a las elecciones a votar. Sin embargo debemos señalar que de más de 30,00o abogados habilitados solo votan alrededor de 5,000. Se debe hacer una reflexión sobre el privilegio que se deja desechado con la apatía. Si bien las asociaciones de abogados que postulan candidatos, hacen llamados para que los profesionales más capaces se interesen en el proceso, algunas de las asociaciones de abogados solo son cascarones que se activan durante esta época dejando muy descuidado su trabajo gremial durante meses. La Federación de Asociaciones de Abogados de EL Salvador (FEDAES) que administra toda esta etapa del proceso de preselección de 15 de los 30 candidatos, debe elaborar una normativa que brinde seguridad jurídica y además que trabaje con gran profesionalismo y transparencia. El Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) a quien corresponde elegir a los otros 15 candidatos, deberá aplicar el nuevo manual que esperamos rinda los frutos de contar con una selección muy rigurosa y documentada, buscando a los abogados más capaces e idóneos para formar la más alta magistratura. 

Finalmente, no se deberá descuidar la fase política por excelencia en la que intervienen los diputados de la Asamblea Legislativa que integrarán la Comisión especial, la Comisión Política y el Pleno de la Legislatura 2018-2012, a quienes corresponderá la decisión final sobre los 5 Magistrados propietarios y los 5 suplentes que integrarán la CSJ. 

Por si la situación no fuera de por si delicada en todas sus etapas, en esta oportunidad se da una situación anómala que nace desde un error histórico tras la decisión de realizar traslados de una Sala de la Corte hacia la Sala de lo Constitucional lo cual se dio tanto en 2003 como en 2006. Durante un conversatorio realizado a finales del mes de noviembre se dio a conocer una propuesta para restablecer el orden constitucional a través de una reforma legislativa para la elección escalonada de la Sala de lo Constitucional y así recuperar el espíritu de los Acuerdos de Paz en donde la renovación sería menor a los 4 que resultaran electos en el año 2018. 

Las actividades para lograr una mayor consciencia de la importancia de este tema tuvieron una muy buena receptividad como se pudo ver en el Foro organizado por el Consorcio por la Transparencia y Lucha contra la Corrupción junto con la Universidad Francisco Gavidia el pasado 2g de noviembre, pues en un panel muy enriquecedor se fue analizando a través de la identificación de sentencias de la Sala que han recaído sobre elementos importantes de la vida económica, social y jurídica del país.